Apr 6, 2011

Formas de violencia hacia las mujeres migrantes

  1. Ser migrante indocumentada. La migración de este tipo se considera ante la ley como un acto criminal y esto de alguna manera ‘justifica’ la violación a sus derechos humanos.

  2. La violencia verbal. Acción común realizada por la migra al detener a las migrantes.   Ante las leyes, ser migrante indocumentado es un delito, y al violar las leyes de ese país, las autoridades ‘justifican’ cualquier abuso verbal contra las migrantes.

  3. La violencia física. La agresión física se manifiesta de diferentes formas; las mujeres son jaloneadas o golpeadas al ser detenidas por la “migra”, son objeto de “revisiones inapropiadas” por parte de las o los oficiales de migración, y/o son víctimas de violación sexual. (Woo, Ofelia)  En este punto cabe destacar que en la frontera sur, los abusos que las pandillas y los policías cometen contra las migrantes guatemaltecas es superior a los abusos sexuales que se cometen en la frontera norte.   Una de mis entrevistadas, “María” me contaba que durante el transcurso, a una de sus compañeras la violaron 8 hombres y a su esposo casi lo matan a golpes por querer defenderla.  Para estas mujeres, este acto se ve como algo común y la mayoría de las mujeres que emigran saben lo que les espera durante el camino, inclusive, se ha vuelto común la misma práctica de ponerse una inyección anticonceptiva antes de emigrar porque de antemano saben que pueden ser violadas, o que en algún momento tendrán que utilizar su cuerpo como garantía para protegerse a si mismas, o inclusive al grupo con el que viajan.

    Dentro de la población centroamericana migrante en la frontera entre México y Guatemala, la violación sexual de mujeres por ladrones y pandilleros, es uno de los delitos cometidos con mayor frecuencia contra los migrantes que pasan por la región.

  4. Separación familiar. Una de mis entrevistadas, María Vázquez, fué deportada y obligada a firmar papeles sin un traductor, sin saber de qué se trataba el documento que firmaba.  Después fué llevada a la frontera de Tijuana y abandonada a su suerte en la Garita de Otay.  El esposo de María es un inmigrante que había regularizado su situación migratoria, lo cual beneficiaría la situación migratoria de María también,  sin embargo, los oficiales de migración hidieron caso omiso y la separaron de su hija sordomuda y su esposo.

  5. La violencia institucionalizada. – Las mismas leyes migratorias han generado un sentimiento xenofóbico y antiinmigrante.  Esto de alguna manera justifica el maltrato, la violencia y el abuso a sus derechos humanos.


WOO Morales, Ofelia; Violencia contra la mujer migrante, Abuso y violencia a las mujeres migrantes;  Violencia contra la mujer en México. CNDH, México, 2004.

Oct 30, 2010

Reflexión

Hace ya dos años y medio que volví a mi lugar de origen, la Ciudad de México.  Hoy me encontré con la necesidad de emigrar una vez más, desgraciadamente no fué por buenas causas.

A principios de este año, recuerdo haber estado muy inquieta y felíz con el desarrollo de este proyecto, inclusive realicé un viaje a Valencia, España para continuar con mi investigación de la migración femenina y la violencia de género.

El viaje fue maravilloso, durante cuatro meses hice investigación, conocí gente, me sentí orgullosa de representar a mi país, de aprender el punto de vista de los españoles acerca de México y la Conquista, de encontrar tantas similitudes culturales…

El 15 de junio volví a mi país, como siempre, feliz de estar de vuelta, cargada de experiencias, de ideas y de futuros proyectos, pero la energía positiva no me duró tanto.  Justo dos semanas después, mientras volvía del mercado, sorprendí a dos ladrones robando mi departamento, quienes en lugar  de huir, tuvieron toda la confianza de quedarse a seguir robando.  Fuí atada y manos como un animal, cubrieron mi cabeza para que no los pudiera ver mientras yo los escuchaba llevarse mis cosas –entre ellas mi computadora con este proyecto de Tesis, que estoy reconstruyendo– mientras me hablaban y me amenazaban de muerte, de lastimar a la gente que quiero, mientras se imponían como dos primates haciéndome saber quién tenía el poder y dejar muy claro que yo era insignificante.

En ese momento no sentí miedo, de hecho me sorprende el valor y la cordura que mantuve durante el incidente, el problema vino después, cuando me enfrenté a la burocracia y la impunidad que se vive en México,  cuando viví en carne propia la falta de apoyo y la indiferencia de las instituciones (incluyendo mi Universidad) y la larga cadena de desencantos que nuevamente me hacen querer emigrar a otro país.

Hoy me pregunto, si siendo una persona de clase media con educación he sido tratada de esta forma por el sistema de “justicia” mexicano.  ¿Cómo trata este sistema y la sociedad misma a las mujeres migrantes indocumentadas que dejan sus lugares de origen y a quienes se les arrebata lo poco que les queda durante su trayecto hacia los Estados Unidos?  El problema es grave y complejo, pero nosotros como ciudadanos debemos pensar en lo que podemos aportar para solucionarlo.

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